Lily Collins prácticamente lleva la serie al hombro con su carisma y lo positiva que es el personaje de Emily que por momentos llegas a sentir lástima e incluso enojo de que no sea capaz de retribuir las mismas maldades que sufre a lo largo de la serie donde le hacen un bullying importante al no saber hablar francés o por que simplemente es estadounidense. El resto de personajes están (como dije antes) estereotipados al 100%, desde el interes romantico de Emily, hasta sus compañeros de trabajo, sus amigas e incluso su jefa que hace que cada vez que aparezca en pantalla te genere malestar y odio al personaje, lo cual es un gran acierto y trabajo de la actriz Philippine Leroy-Beaulieu ya que la intención es que tengamos rechazo por el personaje de Sylvie.
Un gran problema de la serie es que no hay evolución de personajes o problemas resueltos, prácticamente la serie inicia y termina exactamente igual, con la salvedad que ya están los personajes establecidos y Emily que ha logrado encontrar el ritmo de Paris. Dan muchas vueltas con los mismos problemas llegando al punto que agobian al espectador al estar en una rueda de que nunca termina. En líneas generales, la serie es entretenida y fresca, con mucho glamour y una buena exposición de lo importante que son las redes sociales teniendo en cuenta que hoy en día las grandes marcas y firmas seguían mucho por la cantidad de followers que tengas en Instagram. Pero también es una seria chata de argumento, ya que como dije, usa todos los cliches en este tipo de historias y los personajes son las encarnación misma del estereotipo, además de que en muchas ocasiones los capítulos parecen ser siempre los mismos. "Emily en Paris" ha tenido una gran repercusión en la audiencia especializada y en el espectador común, está más que claro que habrá una segunda temporada pero falta que Netflix de el comunicado oficial de esta producción.
Escrito por Julian Servin




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