Perry Mason es un detective privado que se encuentra en un momento crucial de su vida donde el empleo no le va de la mejor manera, tiene graves problemas con el alcohol y problemas con poder visitar a su hijo luego de haber finalizado su matrimonio. Todo esto cambiará cuando se ve involucrado a investigar el terrorífico asesinato de un bebé que fue secuestrado y cuyo pedido de rescate terminó con su vida. En este contexto, Perry se dará cuenta que no alcanza con ser detective privado para llegar a la verdad de este misterio con un trasfondo religioso y político que envuelve a este caso.
Algo que hace muy bien HBO con sus producciones es ambientar sus series en el contexto social e histórico donde se desarrollan los hechos que rodean la trama. En todo momento se respira el aire de los decada del 30 en donde transcurre la historia y hace muy bien reflejar la creencia religiosa en ese entonces que en un momento de la trama se vuelve fundamental para resolver el misterio del bebé asesinado y hasta cierto punto expone los pensamientos religiosos como algo que infecta y daña a la sociedad si no son manejados de forma adecuada y con responsabilidad, generando así un conflicto de intereses económicos que son entendidos con el paso de los capítulos. La serie hace un gran trabajo en generar misterio de quién será el asesino y sus motivaciones a realizar esa atrocidad, sin embargo no aporta nada que no se haya visto en este tipo de historias de detectives o de juicios de por medio. El elenco está soberbio llevando a la perfección sus personajes y para qué están, los problemas que llevan como se manifiestan ante ellos es un trabajo muy bien logrado.
La serie destaca su crudeza, la ausencia de blancos y negros a la hora de presentar a los personajes; la cuidada selección de sus encuadres y el constante juego de luces y sombras, que refuerza las miserias y virtudes propias de la ciudad que retrata "Perry Mason". Entre sus flaquezas, podríamos citar la duración de sus episodios, que a veces resulta un tanto pesada. El proyecto de retomar las aventuras del legendario abogado de defensa criminal partió de Robert Downey Jr. (que en un principio iba a protagonizar la serie) y de su mujer, Susan Downey. Ambos figuran como productores ejecutivos a través de la compañía Team Downey.
La serie destaca su crudeza, la ausencia de blancos y negros a la hora de presentar a los personajes; la cuidada selección de sus encuadres y el constante juego de luces y sombras, que refuerza las miserias y virtudes propias de la ciudad que retrata "Perry Mason". Entre sus flaquezas, podríamos citar la duración de sus episodios, que a veces resulta un tanto pesada. El proyecto de retomar las aventuras del legendario abogado de defensa criminal partió de Robert Downey Jr. (que en un principio iba a protagonizar la serie) y de su mujer, Susan Downey. Ambos figuran como productores ejecutivos a través de la compañía Team Downey.
Con una segunda temporada ya confirmada, habrá que esperar como todas las producciones actualmente cuando puede llegar nuevamente a nuestras pantallas debido a lo estático que está todo por la pandemia. Tienen para tirar del hilo un buen rato con esta serie mientras siga acompañando los fanáticos de el escritor Erle Stanley Gardner creó en los años treinta del siglo pasado un personaje que protagonizó ochenta de su novelas policíacas.
Escrito por Julian Servin



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