En los últimos años las producciones de Netflix han sido de gran presupuesto que, si bien empezó con muchos errores y películas malas, en el último tiempo ha logrado converger su buena cantidad de inversión en historias también que sean del atractivo del público. En este caso con Michael Bay en la dirección, conocido por ser la cabeza de la saga de Transformers donde sus historias dejan mucho que desear y con mucha acción innecesaria, sumado a las tomas inentendibles o extrañas, se volvió una gran apuesta por parte del estudio para que lleve a cabo este proyecto donde su protagonista iba ser nada más y nada menos que Ryan Reynolds, quien gracias a esta participación se convirtió en el actor mejor pago de todo este 2019 en Hollywood.
¿Que pasa cuando los gobiernos no actúan?. ¿Que pasa cuando los tiranos se imponen ante el pueblo?. Bueno aquí es donde aparecen ellos, un grupo de personas totalmente prescindibles. Un grupo que oficialmente están muertos, para que puedan operar como fantasmas en las sombras. Un grupo de seis individuos que sin nada que perder harán lo imposible para derrocar al tirano más grande que haya visto Asia en los últimos años. Para hacerlo no solo pondrán en juego su vida sino también la del quien realmente debe gobernar de forma democrática en ese país. Sin nombres, sin relaciones afectivas, sin vínculos del pasado, solamente con su número clave como su nuevo yo van a tener que vivir la misión de sus vidas y descubrir que realmente pueden ser una familia.
La película se siente como realmente el verdadero Escuadrón Suicida que falló en hacer David Ayer con su adaptación del 2016 y que ahora espera corregir James Gunn, pero fuera de esta comparación se puede decir que realmente vemos un grupo de renegados, un grupo de marginados que al morir no tendrán a nadie quien los extrañe o pregunte por ellos y que realmente van desarrollando afectos entre ellos al punto de que al final se los puede considerar realmente una familia, algo que no le gusta y que quiere mantener fuera a todas costa el personaje de Ryan Reynolds. Después de mucho tiempo podemos ver un trabajo muy bueno de Michael Bay, quien últimamente ha sido ridiculizado por sus trabajos en la dirección de las películas de Transformers, que a pesar de tener explosiones por doquier, autos volando siendo totalmente destruidos y tomás totalmente extrañas que son bien características del toque del cineasta. Con todo eso de todas formas ha hecho una muy buena película que cuenta una historia ya utilizada en un sin fin de filmes donde un grupo de personas, un equipo especial tiene una misión imposible para derrocar al dictador de un país tercermundista y retornar la democracia en esa nación, bueno lo consigue con el desarrollo de personajes y con una historia coherente. Las secuencias de acción son excelentes más allá de lo ya mencionado de las explosiones totalmente innecesarias en ciertos momentos y un gran toque de humor que es refrescante entre tanto fuego, balas y sangre que tranquilamente puede llegar a ser gore.
Lejos de ser una película de Oscar o de las peores del año, queda posicionada como una gran opción para pasar el rato, disfrutar de accion y risas. Michael Bay ha cometido muchos errores en estos últimos años al frente de proyectos pero una vez que hace algo digno y bueno hay que darle el reconocimiento merecido que tranquilamente él y Netflix puede apostar a una segunda parte que tiene toda la impresión de ser muy bien recibida si mantienen el nivel conseguido con esta cinta.
Escrito por Julian Servin


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